Mientras Marta se dirigía hacia su coche pensaba en el barrio donde vivía, concretamente en la calle Huertas y sin saber por qué su mente voló hasta la descripción de la sociedad decimonónica que hizo Galdós en su novela “Misericordia”.
Quizás fuera esa una de las razones que la impulsaron a alquilar su piso en aquella zona, quizás. La novela la había leído no sabía cuantas veces, ¿diez? Y posiblemente se quedaba corta. Una novela en la que Galdós, hasta entonces liberal convencido, parece dar un giro en sus escritos hacia asuntos más sociales, situando al ser humano en el vórtice de una sociedad que él mismo no ha elegido y de la que no es tanto parte, como víctima de la misma. Galdós arroja un cubo de agua fría sobre toda su producción anterior en la que los grandes personajes e ideas (“Episodios nacionales”) son el centro del devenir humano. Allí lo realmente importante en la historia son los grandes momentos de la misma, seres humanos que con sus ideales mueven el mundo. Pero en un momento determinado, el novelista invierte su pensamiento y quiere observar al ser humano que vive estos cambios...y cuando lo hace surge el compromiso social.
Galdós, como en su momento hizo Dickens, se da cuenta que el motor del mundo no lo conforma tanto una persona, un líder, como el pueblo que en ese momento vive una transformación, que la acepta y coexiste con ella para que la realidad cotidiana se transforme en historia. Y es cuando Galdós mira al pueblo de su época y ve que los cambios políticos, las grandes decisiones nacionales, dejan su impronta en las personas, que lo viven como pequeños trozos de historia. Su liberalismo (habría que estudiar esta palabra que con raíz en la libertad propugna el no sometimiento de ningún acto privado a las manos del Estado, lo que llevó y llevará a situaciones de total injusticia social) va abriéndose a una visión social (incluso de inicio del socialismo) del pueblo como ente abstracto formado por seres humanos que con unas inquietudes, problemas y aspiraciones individuales se ven muchas veces arrastrados y aplastados por la apisonadora de un Estado que aferrado a ideales político-económicos ha vuelto su cabeza a los problemas del pueblo.
A Marta le vinieron a la cabeza correspondencias con situaciones actuales y pensó que el cambio de pensamiento que se elaboró en Galdós sería tildado hoy, de una forma simplista, como de escritor de derechas que se pasa al bando de la izquierda. Estaba a sólo unos metros para llegar a su coche cuando otra idea le vino a la cabeza, y fue la de que hoy en día se produce el fenómeno contrario, el de escritores, pensadores o políticos de pensamiento con una fuerte base social que con el tiempo han derivado a pensamientos más o menos conservadores. Escritores de renombre que nos escribieron sobre espadachines, cultura oriental o nos querían hablar de su libro, se les ve en medios de comunicación de cierta tendencia ideológica, tendiéndoles sus letras y sus pensamientos como puentes con el lector o televidente. Marta estaba llegando a su coche cuando le surgió una pregunta, ¿realmente cambiaron su ideología, o simplemente rentabilizaron el acercamiento a poderosas fuerzas de comunicación?
Marta giró por una calle a la izquierda y vio su coche aparcado, junto a él había varios jóvenes que...(pero esta es otra historia)(1).
(1) N. del A. Se de buena tinta que este es el pensamiento que acudió a la mente de Marta en esta parte del libro (sería en el Capítulo V, en la parte 7), y que aunque no aparece en el mismo, sí que cruzó por su mente. Muchas son las cosas que le habían sucedido y otras más las que le acaecerían. Su vida estaba girando 360 grados y de forma inconsciente lo estaba asumiendo, no sin dolor psíquico (incluso como veréis, quien lea el libro, también físico). Ya adelanté un sueño de Marta Moreti sobre una anciana, que tiene al comienzo del libro. Por cierto espero que este verano, más o menos, pueda tener terminada la novela. Será policíaca, no al estilo C.S.I., porque las pruebas no serán tan importantes como los resultados que los acontecimientos van produciendo en cada uno de los personajes. Cambios sobre los que ya no se puede volver atrás, sobre los que se van construyendo el día a día con más o menos dolor. Porque en la vida la carretera es de peaje y cada cierto tramo hay que pagar un precio para continuar en la misma.
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domingo, 14 de febrero de 2010
APUNTES SOBRE UNA APROXIMACIÓN A UN PENSAMIENTO DE MARTA MORETI
martes, 10 de noviembre de 2009
PROPÓSITOS, CONFESIONES Y PERSONAJES
A partir de aquí voy a dejar de publicar semanalmente “El ladrón de sueños”. Creo que llega a ser cansino para el que abre el blog encontrarse con un trozo de relato que seguramente ya habrá leído, y si no es así, que no se lo haya leído, puede descargarse en “PDF” la versión íntegra de forma gratuita pinchando en este enlace.
Mi primera intención al escribir el libro de las andanzas de Howard era presentarlo por partes a los lectores, pero luego lo publiqué en Bubok y ya no veo la necesidad de tenerlo en dos sitios. Eso sí, pese a que mi tiempo lo absorbe la nueva novela que estoy escribiendo, intentaré colgar algún escrito de vez en cuando en este blog.
Por otro lado sigo, como decía, escribiendo mi nueva novela, totalmente diferente de la anterior en cuanto a trama, pero no en cuanto a las constantes vitales que subyacen en la personalidad de los personajes. Es muy difícil evadir unos presupuestos básicos como orden de actuación de ciertas actitudes ante la vida. Así Marta Moreti, la protagonista de la nueva novela tiene bastantes rasgos en común con Howard, y estos a su vez con otros protagonistas de los relatos cortos, menos desarrollados conceptualmente, eso sí.
Puedo cambiar la acción, hacer más o menos ágil el desarrollo de una trama, pero el comportamiento de los personajes es un “leit motiv” del que no sólo no puedo desprenderme, sino que no quiero hacerlo. La forma en como estos afrontan su tránsito por el mundo, dejándose partes de ellos en cada línea, para llegar al extremo de desaparecer, de permanecer enclaustrado en la propia habitación o en su propia nave espacial, que al final no deja de ser la propia mente de cada uno, este tránsito, como decía, parte de una predestinación que arrancó en un momento anterior a la escritura de la novela, como es el caso de Howard, de una forma muy expresa en Ich-pi-el y más suave, pero con un tácito futuro preescrito, en “El ladrón de sueños”. Yo simplemente me limito a coger a esos personajes y contar una parte de su vida, da lo mismo que sea del centro, del principio o del final, pues si el destino lo llevan ya inscrito en su alma yo sólo puedo narrar lo que les sucede y cómo lo viven.
Así sucede con Marta Moreti, alter ego de Howard, en la novela policíaca que estoy desarrollando y que todavía tardará unos meses en ver la luz. No me es tan fácil hacer fluir el desarrollo hasta donde quiero llegar, necesito tiempo para que cada personaje crezca y llene el relato, y esto me cuesta. Estoy intentando desarrollar más a los personajes, que cada uno tenga su forma de pensar y sentir no porque lo diga el narrador, sino porque así lo veamos actuar a lo largo de las páginas del libro. Envidio a las personas que escriben y pueden terminar un libro en un mes, qué facilidad de ideas; mis conexiones, sin embargo, son más lentas, necesito más tiempo.
Por último, y ya para terminar, voy a publicar (colgaré el enlace) nueve relatos escritos en este blog, más uno inédito (que todavía tengo que desarrollar) en formato de libro, con una pequeña introducción con la descripción de la génesis e incluso alguna anécdota sobre alguno de ellos. También estará en formato “PDF” de forma gratuita. Creo también que esto es bueno para los que poseen los nuevos libros electrónicos que se pueden cargar directamente en ellos.
Mi primera intención al escribir el libro de las andanzas de Howard era presentarlo por partes a los lectores, pero luego lo publiqué en Bubok y ya no veo la necesidad de tenerlo en dos sitios. Eso sí, pese a que mi tiempo lo absorbe la nueva novela que estoy escribiendo, intentaré colgar algún escrito de vez en cuando en este blog.
Por otro lado sigo, como decía, escribiendo mi nueva novela, totalmente diferente de la anterior en cuanto a trama, pero no en cuanto a las constantes vitales que subyacen en la personalidad de los personajes. Es muy difícil evadir unos presupuestos básicos como orden de actuación de ciertas actitudes ante la vida. Así Marta Moreti, la protagonista de la nueva novela tiene bastantes rasgos en común con Howard, y estos a su vez con otros protagonistas de los relatos cortos, menos desarrollados conceptualmente, eso sí.
Puedo cambiar la acción, hacer más o menos ágil el desarrollo de una trama, pero el comportamiento de los personajes es un “leit motiv” del que no sólo no puedo desprenderme, sino que no quiero hacerlo. La forma en como estos afrontan su tránsito por el mundo, dejándose partes de ellos en cada línea, para llegar al extremo de desaparecer, de permanecer enclaustrado en la propia habitación o en su propia nave espacial, que al final no deja de ser la propia mente de cada uno, este tránsito, como decía, parte de una predestinación que arrancó en un momento anterior a la escritura de la novela, como es el caso de Howard, de una forma muy expresa en Ich-pi-el y más suave, pero con un tácito futuro preescrito, en “El ladrón de sueños”. Yo simplemente me limito a coger a esos personajes y contar una parte de su vida, da lo mismo que sea del centro, del principio o del final, pues si el destino lo llevan ya inscrito en su alma yo sólo puedo narrar lo que les sucede y cómo lo viven.
Así sucede con Marta Moreti, alter ego de Howard, en la novela policíaca que estoy desarrollando y que todavía tardará unos meses en ver la luz. No me es tan fácil hacer fluir el desarrollo hasta donde quiero llegar, necesito tiempo para que cada personaje crezca y llene el relato, y esto me cuesta. Estoy intentando desarrollar más a los personajes, que cada uno tenga su forma de pensar y sentir no porque lo diga el narrador, sino porque así lo veamos actuar a lo largo de las páginas del libro. Envidio a las personas que escriben y pueden terminar un libro en un mes, qué facilidad de ideas; mis conexiones, sin embargo, son más lentas, necesito más tiempo.
Por último, y ya para terminar, voy a publicar (colgaré el enlace) nueve relatos escritos en este blog, más uno inédito (que todavía tengo que desarrollar) en formato de libro, con una pequeña introducción con la descripción de la génesis e incluso alguna anécdota sobre alguno de ellos. También estará en formato “PDF” de forma gratuita. Creo también que esto es bueno para los que poseen los nuevos libros electrónicos que se pueden cargar directamente en ellos.
domingo, 30 de agosto de 2009
EL SUEÑO DE UN PRIMATE
Hace algunos días hice una reflexión sobre el peaje por estar vivo. Es la ironía del ser humano, su principal paradoja. ¿Mente racional? ya dije que era una mente que sublimaba los instintos de forma inconsciente, teniendo por tanto que elaborar una necesidad sobre el mismo. Una necesidad no tanto física, pues ésta se zanjaría en el campo del reino animal, como de elaboración mental. Nos creamos nuestras propias contradicciones donde antes no las había. Nos alimentamos de las mismas, llevándonos a estados de ánimo que nos invaden cuando no queremos. Cuando solo pensamos.
La vida tiene que ser más fácil, pero nosotros la complicamos. No tanto por nuestros actos, como por su origen, nuestros pensamientos. También lo he comentado en alguna ocasión, qué felices son las personas que no elaboran sus pensamientos, que directamente incorporan una materia prima y dan salida a la misma. Sin una manufactura interior.
Qué difícil resulta avanzar cuando se sacan varias conclusiones sobre un pensamiento. Sobre todo cuando éstas no son complementarias, sino invalidantes. Porque somos un mar de contradicciones, somos humanos y este peaje es doloroso. Tomar al final una decisión (nuestro acto) sobre una de las conclusiones es también un proceso espinoso. Nuestra actuación será, por supuesto enjuiciada, y tildada por unos de valiente y por otros de cobarde, por unos de heroicidad y por otros de villanía, por unos de madurez y por otros de inmadurez… ¿Hemos actuado correctamente? Quien disponga de la llave absoluta de los pensamientos podría responderlo. Entendiendo como tal la posibilidad de elaborar la conclusión única y verdadera. Quien solo tenga una copia de la misma debería en todo caso dar su opinión, que no es ni más ni menos que exponer una de sus conclusiones sobre el asunto, su elección personal. Sujeta, claro está, a ese juicio de valor que antes he comentado. Y esta opinión a su vez…
A lo anterior hay que añadir el que al emitir opiniones se suele entrar en el envenenamiento de las mismas. Me explico. Si tomamos la primera conclusión sobre un pensamiento primario, la segunda ya estaría condicionada por éste, y así sucesivamente entrando en ramificaciones y agrupaciones en función de amistades, ideales, religiones, cultura, gustos, influencia de los medios, etc. Por lo que al final el humano, gregario por naturaleza, no estaría emitiendo conclusiones/opiniones personales, entendidas estas como primarias, sino elaboraciones más o menos pretendidamente personales sobre otras en función de las agrupaciones antes citadas. Por lo que deberíamos cuestionarnos muchas de las opiniones vertidas como “verdades absolutas”.
Hasta aquí he hablado del ser humano como ente individual, pero si este “pensamiento” lo elevamos a un rango social tenemos los dogmas. Que serían las opiniones pero al nivel más elevado de grupo humano. Estaríamos ya en la tierra de las ideologías, de los grupos de opinión, de las creencias religiosas, de las oligarquías, etc y ya llevados a los extremos, a las luchas entre los diferentes grupos con opiniones/dogmas enfrentados. A éstos los podemos llamar intereses, pues al fin y al cabo, el imponer un dogma sobre el del resto conduce a la posibilidad de “educar” a todos los integrantes de esa sociedad en el mismo. Con las consiguientes posibilidades que esto ofrece, de poder, económicas, religiosas, de dominio humano…Por lo tanto es evidente el interés que a lo largo de la historia han demostrado los grupos humanos por imponer sus dogmas.
Por lo que tras tantos años de humanidad repitiendo el mismo esquema, ¿alguien se ha planteado alguna vez elaborar pensamientos primarios? Sería como un partir de cero en los fundamentos de una sociedad. Seguro que abriría nuevas posibilidades en campos como la ciencia, los gobiernos, las creencias o las ideologías (entendidas éstas como el conocimiento del inicio de las ideas) ¿sabríamos a estas alturas de la historia cuál o cuáles podrían ser estos pensamientos primarios? ¿se puede romper con el histórico devenir dogmático? ¿debemos hacerlo?
Quizás el pensamiento primario estuvo un día en el sueño de un primate.
La vida tiene que ser más fácil, pero nosotros la complicamos. No tanto por nuestros actos, como por su origen, nuestros pensamientos. También lo he comentado en alguna ocasión, qué felices son las personas que no elaboran sus pensamientos, que directamente incorporan una materia prima y dan salida a la misma. Sin una manufactura interior.
Qué difícil resulta avanzar cuando se sacan varias conclusiones sobre un pensamiento. Sobre todo cuando éstas no son complementarias, sino invalidantes. Porque somos un mar de contradicciones, somos humanos y este peaje es doloroso. Tomar al final una decisión (nuestro acto) sobre una de las conclusiones es también un proceso espinoso. Nuestra actuación será, por supuesto enjuiciada, y tildada por unos de valiente y por otros de cobarde, por unos de heroicidad y por otros de villanía, por unos de madurez y por otros de inmadurez… ¿Hemos actuado correctamente? Quien disponga de la llave absoluta de los pensamientos podría responderlo. Entendiendo como tal la posibilidad de elaborar la conclusión única y verdadera. Quien solo tenga una copia de la misma debería en todo caso dar su opinión, que no es ni más ni menos que exponer una de sus conclusiones sobre el asunto, su elección personal. Sujeta, claro está, a ese juicio de valor que antes he comentado. Y esta opinión a su vez…
A lo anterior hay que añadir el que al emitir opiniones se suele entrar en el envenenamiento de las mismas. Me explico. Si tomamos la primera conclusión sobre un pensamiento primario, la segunda ya estaría condicionada por éste, y así sucesivamente entrando en ramificaciones y agrupaciones en función de amistades, ideales, religiones, cultura, gustos, influencia de los medios, etc. Por lo que al final el humano, gregario por naturaleza, no estaría emitiendo conclusiones/opiniones personales, entendidas estas como primarias, sino elaboraciones más o menos pretendidamente personales sobre otras en función de las agrupaciones antes citadas. Por lo que deberíamos cuestionarnos muchas de las opiniones vertidas como “verdades absolutas”.
Hasta aquí he hablado del ser humano como ente individual, pero si este “pensamiento” lo elevamos a un rango social tenemos los dogmas. Que serían las opiniones pero al nivel más elevado de grupo humano. Estaríamos ya en la tierra de las ideologías, de los grupos de opinión, de las creencias religiosas, de las oligarquías, etc y ya llevados a los extremos, a las luchas entre los diferentes grupos con opiniones/dogmas enfrentados. A éstos los podemos llamar intereses, pues al fin y al cabo, el imponer un dogma sobre el del resto conduce a la posibilidad de “educar” a todos los integrantes de esa sociedad en el mismo. Con las consiguientes posibilidades que esto ofrece, de poder, económicas, religiosas, de dominio humano…Por lo tanto es evidente el interés que a lo largo de la historia han demostrado los grupos humanos por imponer sus dogmas.
Por lo que tras tantos años de humanidad repitiendo el mismo esquema, ¿alguien se ha planteado alguna vez elaborar pensamientos primarios? Sería como un partir de cero en los fundamentos de una sociedad. Seguro que abriría nuevas posibilidades en campos como la ciencia, los gobiernos, las creencias o las ideologías (entendidas éstas como el conocimiento del inicio de las ideas) ¿sabríamos a estas alturas de la historia cuál o cuáles podrían ser estos pensamientos primarios? ¿se puede romper con el histórico devenir dogmático? ¿debemos hacerlo?
Quizás el pensamiento primario estuvo un día en el sueño de un primate.
sábado, 1 de agosto de 2009
...Y SOMBRAS
…y de sombras. Porque éstas deben estar separadas de las luces, deben tener un capítulo aparte. Tiene que ser como aislar un tumor, para posteriormente extirparlo. Zona de oscuridad que apareció en una televisión que conectaba con Mallorca. Sombras que rompieron mi aislamiento para ver que no todo es cortesía y buenas maneras. Que hay seres humanos que se llaman racionales, pero que siembran el terror irracional. Que asumen un pensamiento, unos dogmas, sin ningún planteamiento personal. Y lo que es peor que asumen el asesinato como un fin para imponer un pensamiento único. Ya sabéis a qué humanos me refiero, a los que son capaces de matar a otros por un planteamiento cerrado, extremista y sectario.
Porque si algo de verdad tiene que dar miedo en esta vida son los ideales extremistas. Entiendo éstos como los que ya vienen viciados en origen, los que de tanto absurdo maniqueísmo llevan el horror, pegado como una lapa, en sus cimientos. Llevan adheridos el terror sectario que impide cambiar nada de esta base, o lo que es peor alejarse de ella. Aquí el enfrentamiento de ideas para construir una respuesta está prohibido, la base está construida y lo único que cabe es matar, como contraposición a pensar.
La primera pregunta que se me viene a la cabeza es ¿cómo alguien puede cometer un crimen así?, a sangre fría. Sin pensar en la víctima, en que están rompiendo no solo la vida del que asesinan, sino la de todas las personas que la rodean. Y lo que es más duro de entender es el por qué. ¿Por una ideología, por un pensamiento?...Y más doloroso aún es que se jactan de estos actos como hemos visto en repetidas ocasiones en los juicios. Por ello llego a otra pregunta ¿un pensamiento, el material del que está revestido, puede cambiar la vida de una persona?, o dicho de otra forma, ¿cuál es la génesis que lleva a estas personas a aceptar este pensamiento único, a aceptar el matar como la expresión del mismo? Son tantas las preguntas que me asaltan, que no puedo, me es imposible, concebir que esta locura se pueda implantar en la mente de alguien.
Las ideas adquieren muchas formas y colores. Podemos defenderlas, estar en contra o permanecer impasibles ante ellas. Pero cuando no es la palabra quien las defiende, cuando son las armas quienes hablan, el extremismo es dueño de las acciones. Suenan los disparos y callan las mentes. Es la propia negación de la racionalidad, de la misma esencia del ser humano.
Tanto dolor como el de ayer en Mallorca tiene que llevar a una reflexión, no digo ya de los que matan, sino de los potenciales asesinos. El aislamiento de esta locura extremista tiene que partir de un pensamiento personal y reflexivo de éstos. Desde dentro, cuestionándose esta misma base que es monolítica en su origen. Si queréis, es una súplica.
(Ahora volveré a zona sin Internet, pero prometo forzar al androide para que sueñe y cuente más a la vuelta sobre Pocol, Arkham (menudo berenjenal en el que estoy metido), los astronautas de Gravedad, historias del transeúnte y más).
Porque si algo de verdad tiene que dar miedo en esta vida son los ideales extremistas. Entiendo éstos como los que ya vienen viciados en origen, los que de tanto absurdo maniqueísmo llevan el horror, pegado como una lapa, en sus cimientos. Llevan adheridos el terror sectario que impide cambiar nada de esta base, o lo que es peor alejarse de ella. Aquí el enfrentamiento de ideas para construir una respuesta está prohibido, la base está construida y lo único que cabe es matar, como contraposición a pensar.
La primera pregunta que se me viene a la cabeza es ¿cómo alguien puede cometer un crimen así?, a sangre fría. Sin pensar en la víctima, en que están rompiendo no solo la vida del que asesinan, sino la de todas las personas que la rodean. Y lo que es más duro de entender es el por qué. ¿Por una ideología, por un pensamiento?...Y más doloroso aún es que se jactan de estos actos como hemos visto en repetidas ocasiones en los juicios. Por ello llego a otra pregunta ¿un pensamiento, el material del que está revestido, puede cambiar la vida de una persona?, o dicho de otra forma, ¿cuál es la génesis que lleva a estas personas a aceptar este pensamiento único, a aceptar el matar como la expresión del mismo? Son tantas las preguntas que me asaltan, que no puedo, me es imposible, concebir que esta locura se pueda implantar en la mente de alguien.
Las ideas adquieren muchas formas y colores. Podemos defenderlas, estar en contra o permanecer impasibles ante ellas. Pero cuando no es la palabra quien las defiende, cuando son las armas quienes hablan, el extremismo es dueño de las acciones. Suenan los disparos y callan las mentes. Es la propia negación de la racionalidad, de la misma esencia del ser humano.
Tanto dolor como el de ayer en Mallorca tiene que llevar a una reflexión, no digo ya de los que matan, sino de los potenciales asesinos. El aislamiento de esta locura extremista tiene que partir de un pensamiento personal y reflexivo de éstos. Desde dentro, cuestionándose esta misma base que es monolítica en su origen. Si queréis, es una súplica.
(Ahora volveré a zona sin Internet, pero prometo forzar al androide para que sueñe y cuente más a la vuelta sobre Pocol, Arkham (menudo berenjenal en el que estoy metido), los astronautas de Gravedad, historias del transeúnte y más).
domingo, 19 de julio de 2009
MOMENTOS PINTADOS
Desde siempre me ha relajado viajar en tren. Al escribir estas líneas voy camino de Barcelona en el AVE. Leyendo un libro, luego el periódico y ahora contando esta pequeña historia.
Prefiero estar en contacto con el suelo a ir por el aire. Confieso que no me gusta el avión, no soy un histérico del vuelo, y si no queda más remedio monto en avión, pero voy más a gusto en tren. Debe ser un miedo ancestral que compartimos muchos humanos, no nacimos con alas, sino con piernas y esto debe haber influido en nuestra parte de memoria primigenia, digo yo.
Y esto viene al hilo de comentar las emociones que me produce el tren, que se remontan a la época en que vivía en Sevilla y mi abuela viajaba a Madrid (era de allí). Recuerdo esperarla con mis padres y mi hermano en la Estación de Cádiz (hoy ya no está en uso), en el barrio de San Bernardo. Era una estación muy coqueta, de pequeñas dimensiones, encajonada entre los edificios del barrio, con un armazón de hierro. Me viene a la cabeza la oscuridad de la noche, esperando el tren, con el fuerte olor a las grasas y aceites de la vía que recorría toda la estación. La magia de pasear por su pequeño anden, al final del cual parecía que el mundo terminase, y desde esta frontera de oscuridad ver aparecer aquel gran foco de luz surgiendo de la nada. Era un lugar de una mitología especial. Creo que Dalí comentaba algo semejante en referencia a la estación de Perpignan.
De esta época de juventud tengo tambien otros buenos recuerdos que han permanecido de forma indeleble en mí y recurro a ellos, o me vienen a la memoria, como lugar común inundándome de una sensación muy agradable.
No sabría explicar el mecanismo por el que este momento se mitifica y queda impreso en nuestro ser, quizás por ser una situación especial que sucede en un momento mágico o por ser una conjunción de factores los que se han alineado para que este recuerdo se fije. Son imágenes que viven y forman parte de nosotros. Intransferibles. Digo esto porque son recuerdos tan interiorizados que si tuviese que explicar a otra persona por qué lo son no sabría expresar los lazos íntimos que me unen con estas escenas, imágenes y situaciones. Al fin y al cabo son razones internas de cada uno que hacen que fijemos este momento y que lo usemos como recuerdo. Recuerdo que nos refresca y nos trae un soplo de optimismo
Porque cada vida empieza como un papel en blanco en el que cada persona va dibujando en él estos momentos.
La obra de cada uno no depende de los buenos o malos momentos que tenga en la vida, sino de los que vaya eligiendo para dibujar en el papel.
Prefiero estar en contacto con el suelo a ir por el aire. Confieso que no me gusta el avión, no soy un histérico del vuelo, y si no queda más remedio monto en avión, pero voy más a gusto en tren. Debe ser un miedo ancestral que compartimos muchos humanos, no nacimos con alas, sino con piernas y esto debe haber influido en nuestra parte de memoria primigenia, digo yo.
Y esto viene al hilo de comentar las emociones que me produce el tren, que se remontan a la época en que vivía en Sevilla y mi abuela viajaba a Madrid (era de allí). Recuerdo esperarla con mis padres y mi hermano en la Estación de Cádiz (hoy ya no está en uso), en el barrio de San Bernardo. Era una estación muy coqueta, de pequeñas dimensiones, encajonada entre los edificios del barrio, con un armazón de hierro. Me viene a la cabeza la oscuridad de la noche, esperando el tren, con el fuerte olor a las grasas y aceites de la vía que recorría toda la estación. La magia de pasear por su pequeño anden, al final del cual parecía que el mundo terminase, y desde esta frontera de oscuridad ver aparecer aquel gran foco de luz surgiendo de la nada. Era un lugar de una mitología especial. Creo que Dalí comentaba algo semejante en referencia a la estación de Perpignan.
De esta época de juventud tengo tambien otros buenos recuerdos que han permanecido de forma indeleble en mí y recurro a ellos, o me vienen a la memoria, como lugar común inundándome de una sensación muy agradable.
No sabría explicar el mecanismo por el que este momento se mitifica y queda impreso en nuestro ser, quizás por ser una situación especial que sucede en un momento mágico o por ser una conjunción de factores los que se han alineado para que este recuerdo se fije. Son imágenes que viven y forman parte de nosotros. Intransferibles. Digo esto porque son recuerdos tan interiorizados que si tuviese que explicar a otra persona por qué lo son no sabría expresar los lazos íntimos que me unen con estas escenas, imágenes y situaciones. Al fin y al cabo son razones internas de cada uno que hacen que fijemos este momento y que lo usemos como recuerdo. Recuerdo que nos refresca y nos trae un soplo de optimismo
Porque cada vida empieza como un papel en blanco en el que cada persona va dibujando en él estos momentos.
La obra de cada uno no depende de los buenos o malos momentos que tenga en la vida, sino de los que vaya eligiendo para dibujar en el papel.
domingo, 12 de julio de 2009
EN EL MONTE
Hay días en que el cerebro se transforma en un acumulador de ideas, sensaciones, problemas que van y vienen sin orden ni concierto, en que una mala sensación muchas veces sin identificar, se sobrepone al resto y está planeando constantemente como una sombra durante todo el día. Días en los que el pensamiento pasa de una idea a otra sin sacar nada en claro y sin una conclusión que defina la situación contradictoria. Creo que éste debe ser el peaje por estar vivo, aquello de la mente racional, que debe ser sublimar los instintos y hacer una constante reflexión sobre los mismos; el peaje por disfrutar luego de los grandes momentos que te dispensa la vida y que siempre estan ahí, esperando nuestro estado de ánimo propicio, porque muchas veces esperamos un golpe de suerte, de felicidad, cuando en realidad éste se alcanza con solo alargar un brazo mental.
Y cómo se consigue que el motor de la mente trabaje para ti y no en tu contra. Pues yo personalmente lo intento, y en algunas ocasiones lo alcanzo, corriendo, sí, haciendo footing. Me calzo mis zapatillas de deporte y me lanzo al monte. Concretamente puedo ir a la Dehesa de Navalcarbón o directamente a otra zona más agreste que está por la zona del Cantizal. Allí subiendo y bajando cuestas, entre encinas y otros árboles que no sé identificar, observado por la sombra de algun jabalí, entre liebres, perros (estos últimos me dan pánico cuando se me acercan) e incluso ayer adelantado por un caballo al galope, corro hasta llegar a la carretera de El Escorial, y vuelvo a subir y bajar cuestas hasta que se hace tarde y tengo que regresar a casa.
Es en esta comunión con la naturaleza, solo con mi sudor y respiración, el momento propicio para analizar los pensamientos, cuando uno a uno nos vemos frente a frente y los exprimo hasta sacarles toda la información. Luego los vuelvo a dejar donde estaban aunque sabiendo algo más de ellos, para más tarde ordenarlos, y como decía al principio los intento alinear a mi favor. Si lo etiquetaba como un gran problema, trato de minimizarlo y buscarle solución, pues este problema cuando se identifica primero, luego se aisla y por último se analiza no es tan fiero como lo habíamos pintado al principio. Una buena forma para diluirlo es contraponerle sensaciones, situaciones y pensamientos positivos que seguro todos tenemos, para al final y con una visión más amplia, verlo en este contexto general, junto a estas ideas positivas. En definitiva, poner a nuestro favor el pensamiento, y creo que es en esta comunicación telúrica y ancestral con los pies en la tierra donde mejor me funciona.
Y cómo se consigue que el motor de la mente trabaje para ti y no en tu contra. Pues yo personalmente lo intento, y en algunas ocasiones lo alcanzo, corriendo, sí, haciendo footing. Me calzo mis zapatillas de deporte y me lanzo al monte. Concretamente puedo ir a la Dehesa de Navalcarbón o directamente a otra zona más agreste que está por la zona del Cantizal. Allí subiendo y bajando cuestas, entre encinas y otros árboles que no sé identificar, observado por la sombra de algun jabalí, entre liebres, perros (estos últimos me dan pánico cuando se me acercan) e incluso ayer adelantado por un caballo al galope, corro hasta llegar a la carretera de El Escorial, y vuelvo a subir y bajar cuestas hasta que se hace tarde y tengo que regresar a casa.
Es en esta comunión con la naturaleza, solo con mi sudor y respiración, el momento propicio para analizar los pensamientos, cuando uno a uno nos vemos frente a frente y los exprimo hasta sacarles toda la información. Luego los vuelvo a dejar donde estaban aunque sabiendo algo más de ellos, para más tarde ordenarlos, y como decía al principio los intento alinear a mi favor. Si lo etiquetaba como un gran problema, trato de minimizarlo y buscarle solución, pues este problema cuando se identifica primero, luego se aisla y por último se analiza no es tan fiero como lo habíamos pintado al principio. Una buena forma para diluirlo es contraponerle sensaciones, situaciones y pensamientos positivos que seguro todos tenemos, para al final y con una visión más amplia, verlo en este contexto general, junto a estas ideas positivas. En definitiva, poner a nuestro favor el pensamiento, y creo que es en esta comunicación telúrica y ancestral con los pies en la tierra donde mejor me funciona.
martes, 30 de junio de 2009
#1
Tanto tiempo pensando en escribir en un blog y ahora estoy aquí sentado delante del ordenador y con una sola cosa en claro, el título de mi blog. Lo primero que pienso es en los contenidos ¿deberían seguir todos una misma línea?, ¿un contenido pretencioso?, ¿quizás metafísico?, ¿sobre juicios de valor de la vida? ¿con humor?... Ni idea, no se sobre lo que escribiré.
Y como lo que tenía claro era el título, comentaré que lo que si quiero es hacer un homenaje con este título, no solo a la obra de Philip K. Dick y su novela, esta ya si, metafísica “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” llevada a la pantalla por Ridley Scott (Blade Runner) sino tambien a las tardes de cine en los ochenta en que iba con mis amigos a ver películas al salir de la facultad (y a veces sin entrar) y el regusto que nos dejaban películas como ésta. El libro lo leí años despues y creo que, sin caer en el tópico tan usado de que es mejor la novela que la película que se haga sobre ella, porque parece que es un sitio común y queda muy en el guión decir que he leido tal libro y luego he visto la película pero me ha decepcionado porque no transmite toda la intensidad de aquél. Como decía, la novela es magnífica, y lleva a pensamientos sobre la creación, las diferencias y el odio contra ellas, el amor y otras “simplezas” por las que pasamos muchas veces de puntillas. La película es también magnífica y lleva al mismo pensamiento. Por cierto, genial la música de Vangelis.
Pues con este comienzo ya sabeis un poco más sobre cuales son mis gustos y por donde van a ir los tiros de este blog, el cine me pierde, pero tambien la comida, los viajes, la música de cine…y esto se está pareciendo a la presentación para una página de contactos, por lo que paro aquí de enumeraciones. Lo que si me gustaría, es no convertir cada escrito en un alegato monocolor, en una crítica despiadada y en un juicio de valor sin pretensión de contrario. No soy un lector asiduo de blogs, lo confieso, pero sí he leido el de alguna persona que para hacer una defensa a ultranza de sus valores de vida ataca sin piedad lo contrario, y da lo mismo que sea política, religión, cultura de vida, decisiones personales, etc., por otro lado qué fácil es cerrarse en banda en una creencia o posición en la vida y no hacer un pequeño esfuerzo en ver por qué alguien está en el otro lado (lo que sería ponerse en la piel y pensamiento del otro), a lo mejor realizando este ejercicio hacemos más flexibles nuestras convicciones y dejamos una puerta para su enriquecimiento, con lo que lograriamos un pensamiento más amplio, con más matices. O a lo mejor comprobamos que en el fondo nuestras ideas se tocan en más puntos de lo que pensábamos con las ideas de la otra persona (esto daría miedo a muchos que llevan sus ideas a extremos) y como en el caso anterior podemos volver a enriquecer nuestras bases. ¿Dónde reside la verdad? ¿dónde podemos encontrarla? ¿quién es el dueño de la misma? Ya me gustaría conocer estas respuestas, mientras, me voy haciendo idea escuchando a unos y a otros.
Ya se, quiero contar algunas cosas, lo que en cada momento me identifique más con lo que siento. Si hay alguien que lo lea creo que será gente normal, entendiendo ésta (la normalidad) como la humildad en un sentido amplio, como una forma de vida que ejercen la mayoría de las personas, pero que al permanecer en el anonimato no destacan para conocimiento de la mayoría, pero que en realidad son los que mantienen este hilo de cordura dentro del mundo en que vivimos. Y un apunte personal, si a este aspecto de normalidad se le añade un punto de sensatez estamos ante un tipo de persona de lo más interesante.
Dejaré que el androide que llevo dentro sueñe, y cuando despierte nos cuente sus sueños a través de este blog.
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